Hija y hermano


Miranda y Nahuel, San Clemente, 2000

Apenas contemplarlos.
El médano puedo ser yo, y sus manos el aire.

1 vaivenes:

Anónimo dijo...

y si la brisa susurró tanto que los oidos se encogieron.
es la sangre de tu sangre la que vuela y se ahoga en una risa muda.
el mar sufrio los recuerdos mas que nunca.
es la arena solo la union entre el cariño y el aire. tus manos nos sostienen.
te quiero.
nahui