Recargado

Cuando se detiene el vaivén de almas
la llave que escucha la muerte se abre;
se puebla de noches y lutos, de penitas
grandes y estrechas, de vanas venas,
de dolor de estirpe, de sangría y fiesta,
de pared, dedades nuevas, de locas fes.

El freno que la parca supone no nace desperas:
vacía sus nenes en crepúsculos vientos
porque teme que le mueran
sus propias heridas.

Me infecta mucho de vos
porque no te tengo nada.
...

3 vaivenes:

Mumisha dijo...

Genial, uno de los que más me gusta. Sabés como combinar cada cosa para hacer algo aún mejor.

Orson Díaz dijo...

Ni que fueras mi hija!

Mumisha dijo...

jajaj, verdad.