Y yo

Y yo, qe le puse la miel
a lamarga noche tuya,
la feroz mudez gritante
qe te troceaba los fines
ancladito al principio
terminal del qe no sabe
ni de ayeres ni de ahoras.

Yo tengo la sal hecha
palabra.

...

2 vaivenes:

Eduardo Betas dijo...

Tener la sal hecha palabra o que cada palabra se te haga sal sobre uno mismo es, tal vez, estar más despierto que nunca. Más que en la ensoñación del placer compartido. Y es que algo debe tener estas llagas del alma que duelen como puta madre ¿no?

Orson Díaz dijo...

Duelen como puta madre, sí. Pero "nos queda la palabra".